El arte de Jonathan Knuttel
Aprovechando que paso unos días en el exilio en Hibernia, me estoy dedicando a ampliar mi cultura gastronómica, degustando las delicias que ofrece la típica cocina regional. Claro que hoy, la cocina regional que disfrutamos no era realmente típica de la tierra de los leprechauns sino más bien de la tierra del sol naciente.
La experiencia no pudo ser mejor. La comida estaba fantástica, a un precio bastante ajustadito para los tiempos que corren, pero lo mejor (y no es algo que me suela importar mucho a la hora de llenar la panza) era el ambiente del lugar. El hilo musical, suave, casi imperceptible, estaba compuesto por una variada y excelente selección de jazz (muy lejos del acompañamiento habitual de otros locales similares, a saber: new age trasnochado o los últimos exitos del OT de Hong Kong). Pero lo mejor de todo, lo que más me impresionó fue la decoración. Las paredes del local están adornadas con la obra de un pintor local, del que no sabía nada hasta hoy, pero que acaba de entrar por meritos propios en mi lista de gente envidiada odiada, así de bien lo hace el tio.
El artista en cuestión se llama Jonathan Knuttel y además de las pinturas expuestas en el Yamamori, pueden admirar algunas de sus obras en The Green Gallery (galería por la que casualmente pasamos esta tarde, y que considero otra experiencia muy, muy recomendable).
La verdad es que hoy he lamentado mucho no disponer de unos cuantos miles de euros en la cuenta corriente, porque seguro me hubiera llevado a casa alguno de los preciosos cuadros que vimos hoy (en fin, tendré que pillarme alguna guia DIY o un painting for dummies, a ver si brochazo a brochazo consigo llenar alguno de los huecos en las vacias paredes de casa).



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