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Refugio (escondite, madriguera, trinchera...) de quien tenga a bien acercarse. Sean todos bienvenidos.

La espinaca de Yukiko

Una de mis aficiones favoritas es la de "cazar" comics y libros. Cada vez que veo una papelería o librería, me veo impelido a entrar y hurgar entre las estanterias más apartadas del lugar, en búsqueda de alguna joyita olvidada, que el dueño del establecimiento se haya olvidado devolver a la distribuidora. Algunas de las mejores "piezas" de mi colección las he obtenido así (y algunas de las mayores broncas con mi novía también...).

Una de mis últimas capturas la hice en La Palma, en la Multitienda de Los Llanos de Aridane, un establecimiento de lo más interesante, en dónde libros y revistas en varios idiomas comparten espacio con DVDs, juegos de ordenador y la habitual sección de papelería, todo ello en una superficie que se debería medir en las mismas unidades que la de la Biblioteca de la Universidad Invisible de Ankh-Morpork.

Rebuscando en las estanterias de comics, situadas lo bastante altas para dejarlas fuera del alcance de los niños, me encontré "La espinaca de Yukiko". Al cogerlo mi primera impresión fue: otro manga, aunque éste parece menos manga (lo confieso: me gustan algunos comics japoneses pero no soy un adicto a los mangas; pueden castigarme). Una mirada más atenta me hace darme cuenta de tres cosas:
- en el comic se ven tetas (mmm... ¿qué será la espinaca esa?); - el comic está firmado por un tio francés; - los dibujos son muy bonitos...

Lo compré. Lo leí. Me gustó mucho.

No voy a destripar el argumento. Se trata de una historia de amor, más o menos normal (según los estandares morales de cada uno), y punto. Sin mutantes, alienigenas, ni exorcistas drogadizos.

Lo más increible es que está tan bien contada, que ni te enteras de que te has leido un tocho de ciento y pico páginas. Frederic Boilet ha entrado directamente en mi lista de "esos tios que me caen muy mal por lo bien que hacen las cosas que a mi me gustaría hacer". La técnica que usa es la de "pluma subjetiva" (perdón por el palabro), como esas películas en las que ves el punto de vista del autor, y una voz en off va interactuando con el resto de los personajes. El cómo se puede hacer esto en un comic me es muy dificil de explicar. Hay que leerlo.

Además para acabar de alimentar mi lado friki, la historia está plagada de guiños a los europeos que intentan entrar en la cultura japonesa (hasta yo pude reconocer algunos hiragana y katakana), lo que lo hace atractivo incluso para los lectores de manga que no suelen leer comics tan "europeo".

Aunque lo leí hace tan sólo unos días, el comic se publicó en España hace un par de años. Aun así seguro que se puede conseguir en las bibliotecas del ramo. Insisto, hay que leerlo.

1 comentario

  1. Como ya he dicho anteriormente, una de mis mayores aficiones es la cacería de comics en kioskos y librerias cada vez que voy a una ciudad nueva...

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